"Ocho"

Some day in the next weeks my cat will turn two years old. I don't know the exact date because I wasn't there when she was born. She was born somewhere around the apartment complex I was living in at the time, I remember one day after work I saw a bunch of kittens running around in the parking lot.

I've always liked cats and every time I see one I can’t help but try to pet them or get them something to eat, yet I have never owned one before.

Ok, scratch that, I did own one at one point. I must've been 11 or 12 years old and somebody gave me a Siamese cat for some reason. I remember being really happy with what was, at the time, my first pet. Happiness that lasted about a week before it was stolen or got lost in the neighborhood. Never saw it again.

My second pet was a rabbit, maybe a year after the cat. I don't remember where it came from, but I recall having a rabbit hopping around our backyard for a few months. But again, it was not meant to last. One day we were having some kind of family reunion and I remember somebody screaming at one point, "the neighbor's dog jumped the fence!" followed by everybody running to the back yard.

Lucky me, I got there just in time to see the dog, a huge and beautiful Alaskan Malamute, chase my rabbit for a few seconds before catching up to it and biting it's head off.

Let that sink in.

I saw a dog bite my rabbit's head off.

And then eat it.

The neighbor was understandably ashamed and offered me to buy another rabbit, but I said no. I was done with having pets. That lasted a good 15 years or so before I had another pet of any species. Then this little furball entered my life.

I don't think anyone - even dog lovers - can deny how awesomely cute kittens are, so when I saw those kittens (three of them, plus the mom) every day after getting home, I started taking care of them, and after two weeks of feeding, taking pictures, and growing attached to them, my then girlfriend said I should take one home. I did.

The one I chose was the most playful of the bunch. It's funny to think about it, but this cat's miserable life on the streets made a permanent turn for the better just because she seemed to be entertained to no end by a shoestring. Proof that with cats, just as with humans, you never know what stupid little thing will impact your life forever.

Having a pet is such a weird thing. Maybe for some people is totally natural because they have had them since they were kids, but for somebody like me, it never stops being amusing. Let's start from the fact that you have a small mammal sharing your house with you. A small mammal that without humans would be killing and eating other small animals on a daily basis to survive. A small creature that, if it wanted, could seriously injure you with sharp claws and teeth while you sleep, yet seems happiest with sleeping under your bed and chasing a laser pointer all over the house during the day.

Having a pet in your life is awesome. Yeah, it comes with some drawbacks like having hair over your pillows and having to scoop poop from a box on a daily basis, but that's nothing compared to the happy feeling that comes with having her running to greet you when you get home and looks at you with those big eyes and a "Where have you been all day? Let's play!" face.

I get you now, pet people. I do.

 

(ESPAÑOL)

Algún día de las próximas semanas mi gato cumplirá 2 años. No sé la fecha exacta porque no estuve ahí cuando nació, ni sé dónde fue. Ella nació en algún lugar alrededor de el departamento donde vivía, porque un día regresando del trabajo recuerdo ver un montón de gatitos corriendo en el estacionamiento.

Siempre me han gustado los gatos, y cuando veo uno en la calle siempre trato de acariciarlo o alimentarlo. Pero nunca había tenido uno.

Ok, mentira. Si tuve uno en algún momento, he de haber tenido 11 o 12 años cuando eso pasó. Alguien, no recuerdo quien, me regaló un gatito Siamés y recuerdo estar feliz con él como por una semana antes de que alguien se lo robara. O quizá solo se perdió, nunca lo sabré.

Mi segunda mascota fue un conejo, poco tiempo después. No recuerdo de donde salió o por qué un conejo pero me acuerdo de tener un conejo comiendo verduritas y brincando en el patio trasero de nuestra casa. Pero de nueva cuenta, no estaba destinado a durar. Un día tuvimos una reunión en la casa y en medio de ella recuerdo a alguien gritando "el perro del vecino se saltó la barda!!", seguido de todos nosotros corriendo al patio a ver que había pasado, yo incluido.

Para mi suerte, llegué justo en el momento para ver al perro del vecino, un enorme y bastante bonito Alaska Malamut persiguiendo a mi conejo por alguno segundos, antes de atraparlo y comerse su cabeza.

Permitanme repetir. Vi al perro del vecino arrancar y comerse la cabeza de mi conejo.

Los vecinos obviamente bastante apenados se ofrecieron a comprarme otro conejo, pero dije no. Las mascotas no eran lo mio.

Esa etapa sin mascotas de ninguna especie duró uno 15 años; hasta que esta bola de pelos entró en mi vida.

Siento que ni siquiera los amantes de los perros pueden negar que lindo es un gatito. Todas las tardes después de llegar de trabajar solía ir al estacionamiento a buscar a los gatitos (tres, más la mamá) para alimentarlos y jugar con ellos. Después de un par de semanas de eso, y de encariñarse con ellos, mi entonces novia sugirió que me que quedara con uno. Después de pensarlo un par de días, lo hice.

Escogí al más jugetón de los tres gatitos. Es chistoso, pero la probablemente miserable vida de esa gatita dio un giro total y pasó de vivir en la calle a dentro de una casa, solo porque fue la que más se divertía con una agujeta. Prueba de que tanto para un gato, como nosotros los humanos, nunca sabes qué cosa insignificante cambiará tu vida para siempre.

Tener una mascota es algo tan raro. Quizá para algunos es súper natural pues han tenido una desde niños, pero para alguien como yo que es nuevo en esto, nunca deja de ser divertido.

Empecemos con el hecho de que tienes a un pequeño mamífero compartiendo la casa contigo. Un pequeño mamífero que si no fuera por tí estaría cazando y matando otros animales más pequeños para sobrevivir. Una pequeña criatura que, si quisiera, podría causarte heridas bastante severas mientras duermes usando sus afiladas garras y dientes; pero sin embargo, es feliz durmiendo bajo tu cama y persiguiendo una agujeta durante el día.

Tener una mascota es genial. Claro, viene con algunas cosas incómodas como tener pelo en tus almohadas y tener que limpiar caquitas de una caja todos los días; pero nada comparado con ese sentimiento de felicidad que viene de verla correr a saludarme todos los días cuando regreso a la casa y verme con esos ojos de "¿Dónde has estado todo el día? ¡Vamos a jugar!".

Ok, ahora entiendo a todos esos amantes de los animales. Tienen razón, vale la pena.

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